
“Proponemos 10 tácticas que tienen el potencial de estimular la creación de empleos, la inversión y el desarrollo socioeconómico y ninguna requiere dinero del gobierno”, explica Waleska Rivera, presidenta de la Asociación de Industriales de Puerto Rico (AIPR), sobre el proyecto propuesto luego de analizar las necesidades más apremiantes del sector comercial y social de la Isla.
Esta iniciativa se enfoca en fortalecer la industria manufacturera, que representa el 48.6% del Producto Interno Bruto y más de 240 mil empleos. “En la manufactura está la llave al desarrollo económico y la competitividad de un país. Es necesario crear una cultura donde confiemos en nosotros y consumamos lo que Puerto Rico produce, una fórmula probada para que las riquezas se queden en la Isla, y que agresivamente busquemos aumentar la exportación”, opina la presidenta.
Las propuestas se concentran en la reducción del costo energético y la transformación de la Autoridad de Energía Eléctrica, la Sección 933-A, creación de empresarios locales, reenfoque de Fomento Industrial para generar actividad económica, inyección de capital para las empresas locales, generación de inversión utilizando el fideicomiso- Real Estate Investment Trust (REIT), promoción industrial, además de la reducción del déficit presupuestario y deuda pública, Alianzas Público Privadas (APP) y la educación.
Según Rivera, la implementación de estas estrategias significaría entre 80,000 y 104,000 empleos adicionales y se proyectan sobre $7, 130 millones de inversión.

Intervención del Gobierno
Estas tácticas se les presentaron a los candidatos a la gobernación, quienes se comprometieron a evaluar las mismas dentro de las próximas tres semana para dejarle saber al País cuales medidas están dispuestos a avalar, ya que el poder de implementarlas reside en el primer ejecutivo y cuerpo legislativo.
“Solicitamos acción del gobierno para desarrollar la economía de Puerto Rico. Queremos que avalen las tácticas y las conviertan en realidad. El País no puede esperar más. Estas ideas se pueden implementar entre 3 y 24 meses”, asegura la ejecutiva.
La energía como primer punto focal
Uno de los temas más urgentes a resolver es la necesidad de suplir gas natural a las plantas de la Isla y atender el costo del combustible para bajarlo en menos de un año.
“Proponemos suplir gas natural, desarrollar un plan de energía renovable, remplazar las unidades existentes por otras más eficientes con un programa preventivo y lograr precios competitivos para atraer la inversión extranjera. Hay que evitar que la gente se vaya de Puerto Rico y crear un plan estratégico que promueva la transparencia con metas concretas”, asegura.
A mediano plazo, la reducción de los costos de energía podría detener la fuga de empleos en la manufactura, lo que significaría que se salven entre 4,000 y 6,000 empleos. Las fuentes renovables crearían una industria con 15,000 y 20,000 nuevos empleos en la fase de manufactura, operación y servicios, según el análisis de AIPR.
Sección 933-A
El proyecto pretende crear la Sección 933A, la cual permitiría que corporaciones de Estados Unidos incorporadas en Puerto Rico, puedan ser tratadas como corporaciones domésticas para efectos contributivos. De ser aprobado en el Congreso, representaría una ventaja competitiva considerable para atraer a Puerto Rico una inversión adicional de empresas multinacionales que operan en la Isla y atraer a pequeñas y medianas empresas de Estados Unidos que no tienen operaciones en el País.
También se pretende promover el empresarismo local y el consumo de lo producido en la Isla. “Se debe promover la creación de empresarios, haciendo fácil, accesible y atractivo el establecer, mantener y hacer crecer una empresa. Se necesita crear legislación que incentive la compra local al consumidor para crear capital, estableciendo un programa de incentivos”, declara.
Nuevo enfoque para Fomento Industrial
Otra de las propuestas intenta de reestructurar la Compañía de Fomento Industrial para que dirija sus recursos a la creación de nueva actividad económica, estableciendo incentivos para el arrendamiento o compra de las 454 propiedades que en la actualidad están desocupadas y que podrían generar actividad económica inmediata.
Por otra parte, la AIPR, piensa que los Real Estate Investment Trust (REIT) locales pueden ser un mecanismo efectivo en la construcción de hoteles de manera costo efectiva para atraer el turismo de clase media a Puerto Rico. Actualmente la construcción de hoteles está impulsada por garantías emitidas por el Banco Gubernamental de Fomento o la Compañía de Turismo. A través del mecanismo de los REITS o fideicomiso de inversión, se pueden hacer inversiones en nuevas propiedades inmuebles y hoteles.
La manufactura como prioridad
“La manufactura no ha sido la prioridad del gobierno y hay muy poca participación del sector privado, proponemos darle énfasis a la promoción de Puerto Rico como lugar de inversión y trabajar con las leyes que afecten competitividad de l País. Hay que fortalecer el dialogo entre los sectores y crear un clima de inversión basado en la confianza”, opina.
El reducir de la deuda pública, es otro de los puntos para lograr un escenario que promueve el desarrollo económico. “La situación fiscal es insostenible con un déficit de $68,500 millones y las emisiones de bonos de COFINA están en su límite. Necesitamos un compromiso a corto plazo para reasignar los fondos del gobierno y reducir los $2,500 millones anuales de evasión contributiva, lo que significa el 25% del fondo general. El sistema contributivo, debe incorporar medidas que estimulen la inversión”, sostiene Rivera.
En cuanto a las Alianzas Público Privadas (APP) que traspasan una actividad o servicio existente del gobierno a un operador privado, la visión de AIPR es que deben aplicarse para reducir la deuda pública, la creación de empleo en el sector privado o para financiar actividades productivas, que puede incluir la infraestructura.
La educación como norte
“La situación de la educación actual no es aceptable y demanda una visión integral del sistema, que incluya la participación de los maestros, padres y diferentes sectores de la sociedad y sistema educativo. Requerimos que se creen programas evaluados por métricas que reduzcan la deserción escolar que hoy se estima en un 46%. Hay que medir el progreso de la enseñanza comparándola con otros países, enfatizando las matemáticas, ciencias y la lectura”, señala.




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