
Foto: Nuahs
Hay un pequeño habito que ha cambiado todo lo demás en mi vida.
La pausa.
Cuando fallamos, es porque actuamos a base de impulsos que ocurren sin pensamiento, sin darnos cuenta. Tenemos las ganas de comer comida poco saludable, y lo hacemos.Tenemos la necesidad de revisar el correo electrónico en lugar de escribir un capítulo de nuestro libro, y así abrimos nuestros ‘inbox’. Tenemos ganas de fumar, beber, endrogarnos, masticarnos las uñas, jugar un juego de Facebook, posponer las cosas, faltamos al gimnasio, comemos más papas fritas, criticamos, actuamos a base de celos o la ira, somos grosero … ya actuamos en base de esas ganas.
¿Qué pasa si aprendemos a tomar una pausa después de cada impulso? ¿Y si nos detenemos, consideramos el impulso, prestamos mucha atención a como se siente el impulso dentro de nuestros cuerpos, pero no actuamos?
La urgencia ya no nos controlaría. Seriamos capaces entonces de tomar decisiones conscientes que podrían ser más saludable para nosotros y nos ayudarían a ser más feliz.
Si somos capaces de hacer una pausa, creamos el espacio. Espacio para respirar, pensar, estar sin actuar.
La pausa es la respuesta a muchos de nuestros problemas. Una cosa tan pequeña y tan poderosa.
Para desarrollar la pausa, toma nota de su próximo impulso. ¿Es una necesidad de ir a ver algo online? O comer algo que sabes que no es saludable para usted? Preste atención a la urgencia, aprende lo más que puedas sobre ella. Si usted actúa en él después de la pausa, eso está bien. Sólo tiene que notar, y hacer una pausa, y prestar atención.
Hazlo de nuevo con el impulso que le sigue, y el siguiente. Va a ser buena práctica, y usted tendrá un montón de oportunidades para practicar el control sobre los impulsos.
Los impulsos no van a desaparecer, pero su capacidad para hacer una pausa se hará más fuerte. Y cuando tienes la pausa, lo tienes todo.




Enviar corrección
Dejar comentario
Someter primicia
Enviar vínculo
Contáctenos






