Un amigo me dice que estas columnas a veces quedan “avinagradas”. Hoy le voy a dar la razón. Esta es la primera de dos columnas dirigidas a todo el que vive de la política, grupo al que llamo “señores politicos”. Incluyo tanto a los que son mantenidos por la sociedad en algún puesto público como a sus “allegados”. Voy a resumir en esta primera el sentir de la inmensa mayoría de la gente con la que hablo, y en la segunda propondré una manera distinta de trabajo para los politicos basada en la participación a través de las herramientas que nos ofrece la web, con la idea de recobrar la confianza de la sociedad en ellos. Se llamará “Consultoría web gratis para politicos”.
Así que, por favor señores politicos…
Dejen de antagonizar. Basta de decir que “el dinero es un germen de división” para inmediatamente dividir la sociedad en ricos y pobres, según convenga.
Dejen de meter la idea equivocada en la cabeza de aquellos que ustedes llaman “menos favorecidos”, de que la culpa de sus males la tienen siempre “los ricos”, que de alguna forma son los que salen favorecidos en un juego de suma cero que es este “capitalismo salvaje”.
Acepten de una vez que muchos de “los ricos” no lo son tanto, y no son sino personas emprendedoras que han arriesgado mucho y tienen la visión de dar trabajo a otros a pesar de las trabas estatales; muchos de ellos fueron antes “menos favorecidos” y a través del esfuerzo, de arriesgar su propio dinero, de resolver problemas, de hacerse responsables del sustento de muchas otras familias,….consiguieron llegar a ser “los ricos”.
Dejen igualmente de intentar convertirse ustedes mismos en “los ricos” mediante la utilización de sus puestos a la vez que tratan de perpetuar la existencia de los “menos favorecidos”. Eso ya está muy visto.
Innoven un poquito. Por favor. Gracias.
Dejen también de segmentar la sociedad en grupos-objetivo cual agencia de Marketing y esputar mensajes agitadores a diestra y siniestra. Sus estrategias de convulsión les hacen coresponsables de comentarios tan comunes como “riquitos blancos con mucho dinero”, “mediocres riquitillos que están llevando el país a la ruina”, “clase elitista que controla el país”, “vagos que viven de mi salario” o “cacos de mierda que no sirven para nada”.
Aunque es verdad que existen distintos grupos demográficos, unos más solventes e influyentes que otros, la manera en que ustedes entallan sus mensajes torticeramente de acuerdo a quienes se estén dirigiendo genera odio entre su “público objetivo” y esa no es manera de resolver el problema de la justicia social.
Dejen de antagonizar. Acepten de una vez que obtener los votos de un “segmento” de la sociedad no justifica el engendramiento de odio en las mentes de dicho segmento contra todos los otros. Asígnense algún otro propósito más grande que su propio ego para justificar su salario, sus dietas o sus contratos… y los de sus asesores.
Innoven un poquito. Por favor. Gracias.
Y Dejen de fomentar la dependencia.
Las personas quieren dignidad, no dependencia. Ustedes lo saben, pero se les olvida cuando sus objetivos personales quedan por encima de los de la gente que les votó.
Acepten de una vez que los programas de dependencia gubernamental y estatal no son la solución a largo plazo. Dejen de comprar votos con ellos.
Dejen de hacer que las empresas que únicamente se crean para vivir de contratos del gobierno sean más cada vez. Quitar unas y poner otras cada 4 u 8 años con los cambios de administración tampoco es la solución.
Y, sobre todo, dejen por favor de describir al sector privado siempre como “el malo”, y al gobierno como “el bueno y salvador” según les convenga.
Dejen de antagonizar. Y, de nuevo les pedimos todos, pongan los intereses de los demás por encima de los suyos. La alternativa ya está muy vista y no nos gusta.
Innoven un poquito. Por favor. Gracias.




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[...] Así que aquí va la segunda parte de mi carta a los políticos que empecé la semana pasada: [...]