- “Sí mi amor, después del puestecito de hot dogs”
- “¿A la derecha?”
- “Sí, a la derecha y luego sigue un poquito más. Lo vas a ver ahí.”
“Lo vas a ver ahí”… Siempre me pasa lo mismo. Busco un sitio, me dan las instrucciones pero casi nunca llego.
La que atiende la tienda Magic Jeans en ese centro comercial me acababa de decir lo mismo que había visto en el cartel 1 minuto antes, que la tienda que yo buscaba estaba allí mismo, por el pasillito después del puesto de hot dogs. Pero claro, yo no había ido “un poquito más allá”.
¿Por qué? Porque dentro de mí está esa creencia que me dice que tengo mal sentido de orientación y que no voy a encontrar el sitio que busco. Así que lo que casi siempre acabo haciendo es preguntar o directamente dejar que la persona que va conmigo pase el trabajo. Esta es una de las muchas cosas (junto con la buena memoria) que subcontrato con mi esposa.
Analogía para la vida: muchas veces nos trazamos objetivos y empezamos. “Voy a conseguir esto o lo otro”. El principio del camino siempre es estimulante, pero de repente…. la duda.
El momento de duda puede ser el día 18 de la dieta, el momento de pedir financiamiento para tu nueva empresa, la página 11 del libro que siempre quisiste escribir, cogerle el teléfono a quien conociste la semana pasada, pintar el canvas que compraste hace meses o terminar de actualizar tu CV.
La pregunta universal: ¿merece la pena seguir adelante?; que va acompañada de ¿y si no hay nada?
Y lo que está detrás de la pregunta universal: “mira que si no merece la pena…”, “mira que si no es por ahí que llego donde quiero…” De nuevo la amígdala en acción.
De repente el camino se convierte en un posible callejón sin salida por culpa de enfocarnos en el resultado más que en el viaje y no acordarnos de la última vez que leímos aquello de “Carpe Diem” o “lo que importa es el viaje, no el destino” y dijimos ¡claro que sí, palabras con luz!
Si estás ahí con alguna situación profesional o personal, aquí van unas cuantas preguntas de ayuda para analizar y reenmarcar tu situación. Son las que te podría hacer un coach de vida en una sesión.
Escribe tus respuestas en cualquier papel y luego medita un poco sobre ellas. Sé honest@, nadie te está mirando ni juzgando:
- ¿Qué estás buscando conseguir? ¿Cuál es el objetivo?
- ¿Dónde te estás parando y por qué?
- ¿Qué te impide seguir UN POQUITO MÁS? ¿T e sientes culpable por eso?
- ¿Qué haría falta para que te dieras permiso para ir UN POQUITO MÁS ALLÁ? ¿Suprimir por 4 días el miedo a fracasar? ¿Eliminar ciertos prejuicios sobre algo? ¿Pedir un poco de ayuda?
- ¿Cuál es el próximo paso?
Esta semana haznos un favor: ve un poquito más allá en ese camino que recorres, y dinos cómo se ve.
A lo mejor esta herramienta para manejar tu proyecto de manera más estructurada te ayuda, haz clic aquí.




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